Tristes palabras procedentes de lo que se suponía un profesional.
Bagdad. Visita sorpresa de George W. Bush. El todavía presidente de los Estados Unidos, se dispone a dar una rueda de prensa. Muy cerca de él, en la tercera fila, el periodista iraquí Muntazer al Ziadi, corresponsal de la cadena de televisión suní al Baghdadia, lanza dos zapatos a Bush al grito de “toma tu beso de despedida, pedazo de perro”, dos actos considerados en el mundo árabe como una de las mayores ofensas que se pueden cometer contra una persona. Los agentes de seguridad iraquíes y la seguridad privada de Bush se lanzaron contra el individuo hasta que lo redujeron y lo sacaron fuera de la sala.
Bagdad. Visita sorpresa de George W. Bush. El todavía presidente de los Estados Unidos, se dispone a dar una rueda de prensa. Muy cerca de él, en la tercera fila, el periodista iraquí Muntazer al Ziadi, corresponsal de la cadena de televisión suní al Baghdadia, lanza dos zapatos a Bush al grito de “toma tu beso de despedida, pedazo de perro”, dos actos considerados en el mundo árabe como una de las mayores ofensas que se pueden cometer contra una persona. Los agentes de seguridad iraquíes y la seguridad privada de Bush se lanzaron contra el individuo hasta que lo redujeron y lo sacaron fuera de la sala.
Otros dos periodistas iraquíes, avergonzados, se disculparon por la actitud de su colega. Y Bush, mantuvo el tipo, recurriendo incluso al humor: "no os preocupéis. Gracias por excusaros en nombre del pueblo iraquí. No me ha molestado. Y, por si os interesa, era un zapato de la talla 10 -en torno a un 43 español-", bromeó. También afirmó que no se "había sentido en absoluto amenazado".
Amenazada está la profesión periodística con sujetos de este tipo… Es cierto que también los periodistas son personas, pero en este caso, el susodicho estaba trabajando, y por lo tanto, debía de guardar las formas, esté o no de acuerdo con la persona a la que tiene que entrevistar. Si es una persona que de verdad le supera y no puede hacer su trabajo sin pasar al terreno personal y emocional, lo que tiene que hacer es no hacerlo. Nunca un periodista es el protagonista de la noticia, nunca puede convertirse en tal cosa. Los protagonistas son los otros. No dejemos que nuestras pasiones nos cieguen y seamos lo más objetivos posibles, por todos.
Amenazada está la profesión periodística con sujetos de este tipo… Es cierto que también los periodistas son personas, pero en este caso, el susodicho estaba trabajando, y por lo tanto, debía de guardar las formas, esté o no de acuerdo con la persona a la que tiene que entrevistar. Si es una persona que de verdad le supera y no puede hacer su trabajo sin pasar al terreno personal y emocional, lo que tiene que hacer es no hacerlo. Nunca un periodista es el protagonista de la noticia, nunca puede convertirse en tal cosa. Los protagonistas son los otros. No dejemos que nuestras pasiones nos cieguen y seamos lo más objetivos posibles, por todos.
xxRaquelxx
